La soledad se viste
con tu suave pelo blanco y negro
tu carita de bueno y un adiós imposible
que se enreda en las paredes de la casa...
No puedo vivir sin ti, y sin embargo, vivo,
besando las fotografías una y mil veces
hasta desgastarlas,
hasta que me queman los labios
y las lágrimas me obligan a sentarme,
mientras pienso:
que la soledad se viste con tu pelo
y no puedo tocaros a ninguno de los dos.
Nuestro último paseo a medio día. 18:00h. Nuestra última hora juntos.


